Por: Ma. Dolores Castro
Hay re
vistas de comunicación y hay revistas de Diseño Gráfico, ambas proponen calidad en sus dos componentes más importantes: el texto y la ilustración. Pero, ¿uno está en función de otro o son completamente independientes?
Como comunicadora mi prioridad en una revista es la calidad de los contenidos, que sean veraces, objetivos, funcionales, informativos y que resulten ser un punto de partida hacia otros temas, sin embargo no puedo negar que a primera vista mi atención se concentra en las tipografías, lo colores y las ilustraciones; es lo que hace que quiera leer un texto.
vistas de comunicación y hay revistas de Diseño Gráfico, ambas proponen calidad en sus dos componentes más importantes: el texto y la ilustración. Pero, ¿uno está en función de otro o son completamente independientes?Como comunicadora mi prioridad en una revista es la calidad de los contenidos, que sean veraces, objetivos, funcionales, informativos y que resulten ser un punto de partida hacia otros temas, sin embargo no puedo negar que a primera vista mi atención se concentra en las tipografías, lo colores y las ilustraciones; es lo que hace que quiera leer un texto.
Esa primera impresión juega un papel determinante al momento de comprar una revista y particularmente al instante de leer un artículo, aunque a veces el contenido no sea lo que se espera. Un buen diseño editorial nos distrae de los contenidos evitando que podamos criticar objetivamente un artículo.
Por otro lado el diseño no es sólo un distractor, es una parte importante de un magazine, por sí mismo resulta ser artístico y propositivo, sin embargo la mayoría de revistas que tienen un excelente diseño, tienen un déficit comunicativo. Ilustraciones extravagantes o con estilos muy libres siempre serán sujetas a la interpretación personal de cada quien, confiando en que el receptor tenga la experiencia necesaria para comprender al ilustrador, en cambio en el texto es más sencillo dejar clara la intención de lo que buscamos comunicar y es más probable concluir un ciclo exitoso de comunicación.
Regresando a mi punto de partida, me gustaría un balance perfecto, buenos contenidos y buen diseño, no creo que al perfeccionar uno se deba dejar de lado el otro, pero ¿habrá en el mercado revistas que logren ese balance? Me gustaría citar cuatro ejemplos de revistas con propuestas editoriales distintas, que considero podría ser el camino que el diseño editorial y los contenidos deben seguir. Las elegidas: Ene O, Subterra, Metrópoli y Picnic.
Ene O es una revista temática, un foro para diseño gráfico, un espacio para conocer la nuevas propuestas del diseño a nivel universitario. Ene O hace una excelente propuesta de diseño editorial y además cuida que sus contenidos tengan calidad y la intención de los mismos es reforzada con los gráficos, su “ensayo del diseño” prueba que el diseño no sólo se ve, también se lee.
Subterra es realizada por un colectivo llamado “Calamar en su tinta”, está revista a diferencia de Ene o es únicamente ilustraciones; el target: cualquiera que tenga intereses artísticos. No hay textos, tal vez breves palabras, sin embargo el punto a favor de Subterra es que la ilustración logra ser un punto de partida hacia más información, como si la imagen provocará hablar, buscar; la revista es una recopilación de ilustraciones, es como si esa frase trivial fuera cierta: “una imagen dice más que mil palabras” y al mismo tiempo crea esa necesidad de conocer esas mil palabras para llegar a la imagen.
Metropolí, una revista de literatura, con textos de autores de todas partes del mundo. Los creadores, mitad escritores, mitad diseñadores. El diseño editorial es usado como una manera de atraer al lector, es como la “carnada”. El éxito es que el target ve colores llamativos y termina leyendo poesía: usa el diseño como estrategia publicitaría. Carlos Vicente Castro, editor de la revista, considera que el texto es independiente a la imagen, “el diseñador a lo suyo al igual que el escritor”, sin embrago todos debe estar inmersos en el proceso de creación, porque son un complemento. Metrópoli no busca ilustrar los textos, eso sería lo más obvio, los trazos surgen de manera contrapuesta a los poemas, las ilustraciones provocan que la mente entre en controversia y se mueva de manera creativa para encontrar nuevas respuestas, ofreciendo al lector dos propuestas diferentes en una misma revista.
Y terminare hablando de Picnic, desde mi perspectiva es una revista que lo reúne todo. No se preocupan por mezclar una cosa con la otra, ambas resultan de buena calidad, los ilustradores reafirma la intención de los textos y al mismo tiempo respetan su esencia. Es como si cada artículo fuera una conversación entre el escritor y el ilustrador. El texto es el mensaje, la ilustración es la respuesta y ambos inician una nueva conversación con el lector.
Sería útil que el magacín consiguiera un balance entre texto y diseño, ambos dependientes uno del otro y al mismo tiempo cada uno siendo lo que es. Una revista debe hacer una propuesta editorial al público, que lo rete a pensar, debatir o que simplemente lo entretenga, debe poder comunicarse con el lector y no moverse en función de las ventas, buscando tener una buena conversación con su target y lograr ese punto de encuentro en el que se termina y se inicia algo. Finalmente el diseño editorial debe moldearse con base a lo que se quiere comunicar.
Por otro lado el diseño no es sólo un distractor, es una parte importante de un magazine, por sí mismo resulta ser artístico y propositivo, sin embargo la mayoría de revistas que tienen un excelente diseño, tienen un déficit comunicativo. Ilustraciones extravagantes o con estilos muy libres siempre serán sujetas a la interpretación personal de cada quien, confiando en que el receptor tenga la experiencia necesaria para comprender al ilustrador, en cambio en el texto es más sencillo dejar clara la intención de lo que buscamos comunicar y es más probable concluir un ciclo exitoso de comunicación.
Regresando a mi punto de partida, me gustaría un balance perfecto, buenos contenidos y buen diseño, no creo que al perfeccionar uno se deba dejar de lado el otro, pero ¿habrá en el mercado revistas que logren ese balance? Me gustaría citar cuatro ejemplos de revistas con propuestas editoriales distintas, que considero podría ser el camino que el diseño editorial y los contenidos deben seguir. Las elegidas: Ene O, Subterra, Metrópoli y Picnic.
Ene O es una revista temática, un foro para diseño gráfico, un espacio para conocer la nuevas propuestas del diseño a nivel universitario. Ene O hace una excelente propuesta de diseño editorial y además cuida que sus contenidos tengan calidad y la intención de los mismos es reforzada con los gráficos, su “ensayo del diseño” prueba que el diseño no sólo se ve, también se lee.
Subterra es realizada por un colectivo llamado “Calamar en su tinta”, está revista a diferencia de Ene o es únicamente ilustraciones; el target: cualquiera que tenga intereses artísticos. No hay textos, tal vez breves palabras, sin embargo el punto a favor de Subterra es que la ilustración logra ser un punto de partida hacia más información, como si la imagen provocará hablar, buscar; la revista es una recopilación de ilustraciones, es como si esa frase trivial fuera cierta: “una imagen dice más que mil palabras” y al mismo tiempo crea esa necesidad de conocer esas mil palabras para llegar a la imagen.
Metropolí, una revista de literatura, con textos de autores de todas partes del mundo. Los creadores, mitad escritores, mitad diseñadores. El diseño editorial es usado como una manera de atraer al lector, es como la “carnada”. El éxito es que el target ve colores llamativos y termina leyendo poesía: usa el diseño como estrategia publicitaría. Carlos Vicente Castro, editor de la revista, considera que el texto es independiente a la imagen, “el diseñador a lo suyo al igual que el escritor”, sin embrago todos debe estar inmersos en el proceso de creación, porque son un complemento. Metrópoli no busca ilustrar los textos, eso sería lo más obvio, los trazos surgen de manera contrapuesta a los poemas, las ilustraciones provocan que la mente entre en controversia y se mueva de manera creativa para encontrar nuevas respuestas, ofreciendo al lector dos propuestas diferentes en una misma revista.
Y terminare hablando de Picnic, desde mi perspectiva es una revista que lo reúne todo. No se preocupan por mezclar una cosa con la otra, ambas resultan de buena calidad, los ilustradores reafirma la intención de los textos y al mismo tiempo respetan su esencia. Es como si cada artículo fuera una conversación entre el escritor y el ilustrador. El texto es el mensaje, la ilustración es la respuesta y ambos inician una nueva conversación con el lector.
Sería útil que el magacín consiguiera un balance entre texto y diseño, ambos dependientes uno del otro y al mismo tiempo cada uno siendo lo que es. Una revista debe hacer una propuesta editorial al público, que lo rete a pensar, debatir o que simplemente lo entretenga, debe poder comunicarse con el lector y no moverse en función de las ventas, buscando tener una buena conversación con su target y lograr ese punto de encuentro en el que se termina y se inicia algo. Finalmente el diseño editorial debe moldearse con base a lo que se quiere comunicar.







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